domingo, 26 de junio de 2016

PICO DE ALBA 3118 m.

CON ESQUÍS DESDE LA BESURTA 12/6/2016


De nuevo nos levantamos a las 06:30 am, me cuesta ponerme en pie pero el pico de hoy me hace especial ilusión y esto me hace moverme rápido.

Tras el desayuno preparamos las pieles, botas y comida de ataque, de esta forma al llegar a la Besurta lo tendremos todo preparado. Conforme nos adentramos hacia Llanos del Hospital nos vamos fijando en la apariencia del cielo, está nuboso como ayer aunque la temperatura es más fría.
Con sorpresa aparcamos sin ningún problema en la Besurta, hay menos coches que el día anterior.
Sin prisa pero sin pausa nos cargamos las grandes y pesadas mochilas a las espaldas y comenzamos a andar dirección Renclusa- Coma de Alba. Compartimos parte del recorrido con el de ayer de subida al Aneto.
Enseguida nos hemos desviado a la derecha tras pasar la Renclusa y nos metemos por un barranco empinado por el que baja un gran chorro de agua que debemos pasar. Daniel pega un par de saltos y se planta en el otro extremo, a mí me da pánico ver pasar el agua bajo mis pies, además con el peso de la mochila y las botas de esquí tengo una psicosis en la que me caigo al agua y me traga...Tras este pequeño obstáculo remontamos la Coma pasando algún que otro nevero. De pronto se abre un gran circo bajo el Pico Paderna y aparece nuestra ansiada nieve que queda tras unos grandes bloques de piedra.
"Yo y mi psicosis"
La temperatura es buena, pero las cimas más altas comienzan a desaparecer entre una densa niebla; de vez en cuando se escapa algún rayo de sol. Nos calzamos esquís y cuchillas a 2300 más o menos como ayer. Daniel se pone en cabeza y tiramos todo recto hacia un pequeño barranco hasta que cogemos altura y giramos a la derecha realizando una gran recta incómoda para el pie de la pendiente. De esta forma divisamos otra pala que acaba chocando en la cara opuesta por la que ascenderemos. De nuevo giramos a la derecha posicionándolos en lo alto del lomo donde el viento sopla a rachas. Allí decidimos poner crampones y piolet ya que en apenas 300 metros debemos hacer frente a la canal que sale hacia la otra cara. La nieve está estable, progresamos rápidamente por la canal, la salida es algo engorrosa ya que aparece un mixto de piedra, grava y nieve que debemos remontar.


La canal al fondo

Esperábamos poder calzarnos los esquís de nuevo hasta la cresta pero la nieve escasea y no merece la pena; abandonamos los esquís y seguimos andando poco a poco y cogiendo altura.
Nos encontramos bajo la cresta, enfilamos todo recto a través de unas huellas que ya estaban marcadas en la nieve y viramos a la izquierda; aparece la cresta y la nieve desaparece. Nos quitamos crampones y dejamos allí todo el material, de esta forma progresaremos con más facilidad hasta llegar a la cima.

Salimos de la canal

Según Daniel esta última parte es más difícil que el paso de Mahoma pero para mi sorpresa se me hace mucho más sencillo y entretenido. Felices y contentos llegamos a la cima del Pico de Alba ¡OTRO TRES MIL MÁS PARA LA LISTA! Las vistas son espectaculares, Posets va desapareciendo entre las nubes, el Paderna atemoriza con sus empinadas laderas y el glaciar de las Maladetas se muestra como siempre, rebosante y celestial; el viento ha cedido pero el aspecto del cielo nos preocupa. Tras la sesión de fotos y la "clase de picos by Daniel Mur" nos decidimos a deshacer nuestros pasos.



"A volar"


Volvemos a poner crampones y descendemos con cuidado, la bajada se hace algo más difícil, lo hacemos de cara a la pendiente. Nos plantamos encima de la canal, recogemos los esquís y los anclamos a la mochila; descendemos rápidamente y sin ningún problema, excepto al principio ya que requiere destrepar por la roca (con crampones).



Ya en el lomo apretamos las botas y nos ponemos los esquís, esta será nuestra última esquiada de la temporada... La disfrutamos al máximo, un giro aquí otro por allá (Daniel se tira siempre hacia a la pendiente) y en cuestión de minutos vemos bajo la última ladera esquiable los bloques de piedra; aún así, Daniel se las ingenia para llegar esquiando hasta la última gota de nieve. Conseguimos adentrarnos por la derecha de los bloques pero a nuestro pesar, allí se acaba lo bueno.
Volvemos a portear los esquís y bajamos por el mismo lado de subida evitando tan sólo el paso por el barranco...
Nos despedimos de la Renclusa y seguimos descendiendo hacia la Besurta mientras nos fijamos otros picos para hacer este verano y hablamos de cosas transcendentales.



Ha sido un buen fin de semana en el que hemos conseguido realizar dos tres miles principales sanos y salvos habiendo disfrutado en todo momento. Ahora comienza el verano. ¿Qué más se puede pedir?








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