jueves, 8 de septiembre de 2016

BARRANCO DE LAS GLOCES

30/06/2016
Hoy toca día de descanso; desayunamos como reyes y con todos los bidones bien preparados tomamos la carretera a Aínsa dirección a Escalona donde a su salida nos encontramos la rotonda que nos desvía al precioso Cañón de Añisclo.
A la entrada del Cañón nos encontramos una romería de coches y personas que van a curiosear la zona; pensamos que nuestro barranco estará " a petar", pues conforme avanzamos camino a Fanlo divisamos gente que entra y sale con neoprenos al hombro de todos los lados.

                                            "¿Seguro que no quieres bajar tú primera?"

Clara no se encuentra bien y se ha quedado en Campo junto a Raquel que marchará este mismo día; ¡con lo que les gusta los barrancos!...
Amenazan lluvias, pero no dudamos en montar un jolgorio alrededor del coche con todo el material y salir disparados al comienzo del barranco. Bajamos andando por una pista que aparece a la entrada del pueblo y de esta misma, con la señal de un hito seguimos un sendero que nos deja al principio de nuestra aventura.
"Anais en el primer rápel"

He de confesar que el descenso de barrancos no es mi actividad montañera preferida, suelo pasar mucho frío y el agua en abundancia no me emociona. Por suerte, uno de los riachuelos que se adentran en Las Gloces (donde nos ponemos arnés, casco, "neopreto"...) baja con poca agua y templada, hasta que me señalan otra "cascada" que se mete también al barranco y está helada...

                                                   "Progresamos por el estrecho cauce"

Delante de nosotros va un grupo de barranquistas que desaparecen enseguida. Ahora es nuestro turno.
Se comienza con un rápel de 15 metros que monta Bea, la mayor parte se baja pegado a la cascada. Es el primer barranco de Anais pero lo hace genial.
Proseguimos por el estrecho y oscuro recorrido, parece un decorado, los rayos que escapan del cielo nublado y se cuelan entre la alta frondosidad de las paredes haciendo nuestro descenso "celestial".

"Celestial"

Nos vamos encontrando con pequeños toboganes y destrepes asequibles y sin peligro además de un rápel corto. De pronto se abre abruptamente y termina nuestro descenso. Mientras guardamos el material y quitamos neoprenos etc. comienza a llover ligeramente, pero truena y esto nos hace ir más rápido.

"Mejor que en un Aquapark"

"Pequeño rápel"

Se intuye claramente a la izquierda de la salida del barranco un sendero que poco después se hace "vertical" y laaaargo. No debemos confundirnos e irnos por otro lado, en algún tramo dudamos; aunque básicamente se hace un "todo tieso" y aparecemos en la pista.

Picnic de celebración con festival de truenos y relámpagos.
Mañana seguiremos a la conquista de más tres miles, el Robiñera.

Fotos de Daniel Mur, Crónicas Montañeras.

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